El epicentro del movimiento telúrico se ubicó en el oeste del país y el terremoto provocó graves daños en distintas regiones. Entre las consecuencias más importantes se contabilizan 61 edificios colapsados, mientras los equipos de emergencia y rescate trabajan contrarreloj para encontrar a personas que podrían permanecer atrapadas entre los escombros.
La situación mantiene en alerta a las autoridades colombianas, que desplegaron operativos para asistir a las víctimas, evaluar los daños y coordinar las tareas de rescate en las zonas más afectadas. La magnitud de la emergencia llevó al presidente Abelardo de la Espriella a convocar a un comité de emergencia, con el objetivo de centralizar la respuesta del Gobierno frente a la tragedia y coordinar las acciones necesarias para atender a las comunidades afectadas.

La emergencia se concentra especialmente en distintas ciudades del territorio colombiano. De acuerdo con el seguimiento permanente realizado por Asocapitales, cinco de las 32 ciudades capitales del país permanecen en alerta roja. Las ciudades que se encuentran bajo ese nivel de alerta son Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia. En esos lugares continúan las tareas de evaluación de daños y asistencia a la población, mientras los equipos de rescate trabajan para determinar si todavía hay personas atrapadas entre los restos de las estructuras afectadas.
El fenómeno no quedó limitado al territorio colombiano. La intensidad del terremoto hizo que también fuera percibido en Ecuador y Panamá, donde las autoridades permanecieron atentas ante posibles consecuencias derivadas del movimiento. En Colombia, mientras tanto, las tareas de emergencia continúan y las autoridades mantienen un seguimiento permanente de la situación. El número de víctimas podría modificarse a medida que los rescatistas logren acceder a las zonas afectadas y avancen las tareas de búsqueda y evaluación de los daños.