La provincia reafirma su posición como una de las principales referencias de la acuicultura argentina. Así lo confirma el informe Producción Acuícola Argentina en 2025: Consolidación y Fortalecimiento del Sector Acuícola Nacional.
Durante 2025, la acuicultura argentina alcanzó un desempeño histórico con una producción total de 15.540 toneladas, registrando un crecimiento del 27,6% respecto al año anterior y una expansión acumulada superior al 320% en la última década. En este escenario de crecimiento sostenido, Misiones logró consolidarse como uno de los principales polos acuícolas del país, aportando el 6,85% de la producción nacional.
Aunque el mayor volumen de producción se concentra en la Patagonia Norte -con Neuquén (45,97%) y Río Negro (41,20%) explicando más del 87% de la producción nacional gracias al cultivo industrial de trucha arcoíris-, Misiones ocupa el tercer lugar con el 6,85%, seguida por Chaco con el 3,73%. El resto de las provincias productoras apenas representa en conjunto el 2,24% del volumen nacional.
El informe elaborado por la Dirección Nacional de Acuicultura distingue claramente dos modelos de desarrollo dentro del país. Por un lado, la Patagonia Norte concentra una producción de gran escala basada principalmente en trucha arcoíris, con sistemas de cultivo en jaulas flotantes, infraestructura industrial integrada y una fuerte inserción en mercados internacionales. Por otro, Misiones consolidó un modelo orientado principalmente al abastecimiento del mercado interno, donde la piscicultura funciona como una herramienta de diversificación para pequeños y medianos productores.

El informe nacional también destaca el papel estratégico del pacú dentro de la acuicultura argentina. Durante 2025 fue la segunda especie más producida del país y la principal entre las especies nativas, representando el 10,3% de toda la producción acuícola nacional. Su cultivo se desarrolla principalmente en Misiones y Chaco, provincias que concentran la producción de esta especie de alto valor comercial y creciente demanda en los mercados regionales.
En el caso misionero, la producción se completa además con especies como surubí, dorado, boga, sábalo y distintas variedades de carpas, conformando una matriz diversificada adaptada a las condiciones ambientales de la provincia y a las necesidades de los productores. Mientras Chaco ha desarrollado un modelo integrado entre arroz y pacú con orientación exportadora, la piscicultura misionera se caracteriza por su fuerte inserción territorial y por abastecer principalmente el consumo interno con pescado fresco producido en las chacras de la provincia.